lunes, 31 de marzo de 2008

La cocina y los alimentos

La cocina y los alimentos
Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida
Harold McGee

Justine Greene y Patricia Dorfman, ilustraciones y
Anne B. cGee, grabados.



Foto y texto de la página de
Madridfusion.net
Harold McGee,

Autor famoso por su brillante fusión de gastronomía y ciencia, creció en el seno de una típica familia del Medio Oeste, a las afueras de Chicago. Su madre, sin embargo, nació y creció en La India y Harold se hizo un hombrecito con los platos de su tierra natal que ella cocinaba, comida que, recuerda nuestro hombre, se olía a manzanas de distancia.

El libro se divide en 15 capítulos y se inicia con un prólogo de Andoni Luis Aduriz. Para esta entrada, con ganas de hacernos una idea, nos centramos en el

Capítulo 4

PESCADO Y MARISCO

El índice del capítulo, ya resulta interesante:

Pesquerías y agricultura
Pescado y salud

La vida en el agua y la naturaleza especial del pescado


¿Por qué el pescado nos proporciona las grasas poliinsaturadas que tan bien nos sientan, y los bueyes no? Porque las aguas oceánicas son más frías que los prados y las cuadras, y casi todos los peces tienen sangre fría.



Los tejidos musculares de los peces,
vistos en sección transversal.

Anatomía y cualidades del pescado
El pescado que comemos
Del agua a la cocina
Preparaciones de pescado y marisco crudos
Cómo cocinar pescado y marisco

El marisco y sus cualidades especiales

Anatomía de los crustáceos


El distintivo sabor a yodo que se encuentra con frecuencia en las gambas pardas y a veces en otros crustáceos se debe a compuestos de bromo que los animales acumulan, procedentes de las algas y otros alimentos, y que en su intestino se trasforman en otros compuestos raros y más aromáticos (bromofenoles).

Se ha observado a menudo que los crustáceos quedan más sabrosos cuando se cocinan con sus caparazones. La cutícula reduce la pérdida de compuestos que dan sabor, y ella misma es una masa concentrada de proteínas, azúcares y pigmentos que pueden dar sabor a la capa exterior de carne.


Las entrañas de los crustáceos.
El cefalotórax contiene una glándula digestiva
grande y sabrosa, el hepatopáncreas, cuyas enzimas
también pueden dañar el músculo vecino.

Pescado y marisco conservados

Huevos de pescado

Un huevo de salmón


Los huevos de pescado se suelen consumir salados, más que frescos. En un principio, la salazón era simplemente una manera de preservar las huevas. Durante milenios, en el Mediterráneo se salaron en seco huevas enteras de salmonete y atún, que después se prensaban y secaban para hacer lo que ahora se conoce como bottarga o “huevas” (existen versiones asiáticas casi idénticas).

El salado y el secado causan una concentración de aminoácidos, materiales grasos y azúcares que reaccionan unos con otros en las complejas reacciones de pardeamiento, oscureciendo el color hasta un pardorrojizo oscuro y generando ricos y fascinantes sabores, reminiscentes del queso parmesano e incluso de frutas tropicales.

La botarga es ahora una exquisitez, que se corta en lonchas finas como el papel y se sirve como entremés o se ralla sobre pasta normal y caliente.

sábado, 22 de marzo de 2008

Catálogo de especies pesqueras

Catálogo de especies pesqueras


En la entrada anterior, Los erizos de mar, aterrizamos en la página de Pepe Iglesias, que hacía tiempo que no visitábamos. Como siempre, obtuvimos interesante información y además, nos pareció que ha cambiado el nombre; ENCICLOPEDIADEGASTRONOMIA.ES

Nombre muy apropiado y merecido, ya que el contenido es verdaderamente fabuloso. Con ánimo de dar un repaso y aprender cosas, hice una visita y en artículos: Obesidad en España es el que aparece en primer lugar, y ahí descubrí, casi al final, que hacia un comentario sobre el Catálogo de especies pesqueras.

Como este tema me interesa, en seguida seguí la pista y ahora mismo acabo de encargar un par de títulos:


  • · CATÁLOGO DE ESPECIES PESQUERAS
    · PESCADOS DEL CANTÁBRICO. RECETAS MAESTRAS


El año pasado ya conseguimos dos libros del FROM, y oportunamente los presentamos en este blog:


Tenemos que reconocer que la página del FROM, es una fuente extraordinaria de conocimientos sobre peces. FRUTOS DEL MAR debería incrustarse ahí y empezar a succionar información.

Como dicen que la velocidad se demuestra andando y mientras quedamos a la espera de recibir los libros solicitados, aprovechamos para iniciarnos con algún descubrimiento.

Pinchamos en GASTRONOMIA Y NUTRICIÓN, y a continuación en PESCADOS AZULES Y CORAZÓN , donde nos aparece:


Si desea disponer de este libro puede descargarse la
versión digital publicada en nuestra web.


Bueno pues, como nos interesa, aquí tenemos el fichero que corresponde a las recetas.


La cocina del azul
(Pinchar para ver el fichero)


Incluyo el listado de las recetas del libro, para que os animéis a visitarlo.


Pescado azul y corazón: salud a mares


  • Boquerones marinados con salmorejo, pan de ajo y arbequinas.
    Caballa con periñaca.
    Ensalada de tomate natural y bonito del norte.
    Berros con anchoas y endivias.
    Ventresca de atún a la plancha.


Foto de FROM en La cocina del azul



  • Sardinas en papillote.
    Bonito fresco al aroma de naranja y cebolletas francesas.
    Ensalada de boquerones.



Foto de FROM en La cocina del azul



  • Canapés de ahumados.
    Anchoas de Castrourdiales con pimientos de Piquillo.
    Salmón ahumado con aliño.




Foto de FROM en La cocina del azul



  • Pez espada con pesto y rissoto negro.
    Tartar de atún con soja al aceite de oliva virgen y salsa picante de rábano.
    Palometa a la parrilla con pisto y pétalos de tomate.

lunes, 10 de marzo de 2008

Los erizos de mar

Los erizos de mar

El otro día vi en El País, una página de gastronomía, de Cristina Alcalá, donde además de los vinos Light, Altos de la Ermita, y otros, hacía unos interesantes comentarios sobre los erizos. Incluía la dirección de la página http://www.costera.es/, donde comercializan este producto, con el nombre de caviar de oricios. Comentaba también que oricio, es el nombre que se el da en Asturias al erizo de mar.

Los erizos han ido ganando adeptos. Recuerdo hace cincuenta años, solo los teníamos en cuenta para no pisarlos cuando estábamos en zona de rocas en las playas. Se frotaba la zona afectada con aceite, y lentamente iban saliendo las pinchas. Claro que los franceses, los turistas de aquella época, se entusiasmaban con los “oursins” y decían que estaban muy ricos. Que en Francia los servían en los restaurantes.

He recordado también, que en el blog de Apicius , su última entrada se llama precisamente Huevos, erizos, pan , donde nos habla de “gonadas de erizos de mar de Muiños”. Se refiere a la estupenda web de PUERTO MUIÑOS, que, además de las algas, ofrece también erizos de mar.

Una vez más tengo que recurrir al estupendo





EL GRAN LIBRO DEL MARISCO,





para obtener detalles y fotos para ilustrar este comentario.

En la página 179, explica la manera de abrirlos:





Foto de El Gran Libro del Marisco
Página 179





"Corte el erizo de mar en forma circular.
Coja el erizo de mar en la mano y haga un corte circular en la parte inferior, ligeramente abombado hacia dentro. Así se pueden quitar las partes no comestibles y las entrañas. Eche el jugo del erizo de mar en una cacerolita; es muy apropiado para dar sabor y aroma a los platos. Las huevas o gónadas, que el experto denomina lenguas, se sacan con una cuchara y se comen crudas. "
(El Gran Libro del Marisco)

He hecho un pequeño recorrido por los libros, y todos los expertos señalan el comentario de Julio Camba sobre los erizos. Voy pues a copiar directamente de la fuente:





LA CASA DE LÚCULO O EL ARTE DE COMER,
Julio Camba






Página 167:





"… El erizo es un extracto de mar, un hálito de borrascas, una esencia de tempestades. Al primero que uno se toma, la boca no se le hace simplemente agua: se le hace agua de mar, con todos los olores y los sabores marinos. Y después de tomarse quince o veinte docenas –porque el tomar este marisco no es comer ni beber, sino respirar en pleno Océano-, la más fina langosta le sabrá a uno a galápago y las mejores almejas a neumático de automóvil.
No hay marisco alguno que sintetice el mar de un modo tan perfecto como el erizo… "

Y sin nos lanzamos a buscar con Google en la red, entonces encontramos todo.

Lo primero que aparece es una simpática página con recetas de erizos:





RECETAS.NET





Por sorpresa nos aparece otra,












que también lo describe con detalle.

Finalmente, tampoco podemos olvidar la página de







que por algo se llama enciclopediadegastronomía.es





Acabo de recibido un comentario de Joan, y después de visitar su página,






No puedo resistir la tentación de incluir vínculo a su estupenda entrada










Foto del blog de El racó d’en Joan




Que es un fantástico y auténtico reportaje –video incluido, sobre los erizos de mar. Si os interesan los erizos de mar, tenéis que visitar esta entrada.

Angrotes, según nos explica Joan, es el nombre que le dan en Cabo de Creus a los erizos. Hace cuarenta años que falto de Cataluña y no me sonaba el nombre. En los diccionarios normales de catalán no aparece, lo que me ha obligado a consultar el Diccionari catà-valencià-balear y La Gran Enciclopedia Catalana, y tampoco aparece, por lo que confiamos en la indicación de Joan. Claro que también les admite otros nombres: garoines, garotes, urís, que si aparecen, con lo que ya nos quedamos más tranquilos.

MIERCOLES, 12 de marzo

El amigo Pablo Lara, nos ha sorprendido con un amable comentario y nos ha ofrecido una foto suya que incluso ganó un concurso fotográfico.

No nos sorprende, pues la foto es extraordinaria. La coloco en esta entrada, para que todos podamos admirar estos erizos de mar, oricios en Asturias –tengo que tener cuidado porque el WORD corrige las palabras a su gusto, y donde escribo oricio me lo cambia por oficio- y que en esta maravillosa foto de Pablo Lara, nos permite observar estos frutos marinos.



Ganadores Foto Verano 2007 (3.10.2007)



LA MÁS SABROSA

Después de una buena jornada cojiendo oricios en Lastres o arcinos como allí los llaman nos dimos una buena fartura de tan delicioso manjar. Fotografía de Pablo Lara Santos
Oriciu
Valoración: 3.0/5 (120 votos)
http://mas.lne.es/fotos/galeria.php?foto=747





martes, 4 de marzo de 2008

Rata

RATA

Rata
Uranoscopus scaber

Estos peces suelen usarse principalmente para caldos y sopa. En mi centro de trabajo se compra para el caldo de pescado que luego se usa en los arroces.

Su carne también es sabrosa, pero no suele aprovecharse. Es un pez peligroso de manejar.


Tiene unas espinas venenosas que pueden infligir crueles heridas particularmente dolorosas, aunque el veneno no suele ser directamente mortal.

Aparece poco en recetarios y demás libros de cocina.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Espardeñas con puré de albedo

Espardeñas con puré de albedo

A finales de enero, publicamos una entrada sobre el PEPINO DE MAR, y estuve intentando localizar una receta de pepino de mar y me resultó bastante difícil. Es un producto que no suele aparecer con frecuencia en los recetarios.


Hace una semana que el periódico El País ha iniciado una colección de cocina: “…Platos fáciles de hacer y que añaden a todas sus comidas un toque de imaginación…” Como no podía ser menos, los dos primeros volúmenes, son de Ferran Adrià.

El caso es que en el segundo librito aparece una receta que no me puedo resistir a colocarla en este blog. Los que ya tengan el ejemplar de esta colección, no les hace falta, pero los que no lo tengan, podrán consultar aquí esta original receta que descubre un poquito como son las espardeñas ya que podemos verlas claramente en la foto de la receta.


Foto: Francesc Guillamet
espardeñas con puré de albedo

Ingredientes para 4 personas

12 esparedeñas de 18 g/u.

Para el albedo de limón
2 limones de piel gruesa de 300 g/u.
130 cl de agua y 45 g de azúcar

Para el albedo macerado
150 g de albedo (piel interior del limón)
10 cl de jarabe y 2,5 cl de zumo de limón

Para el puré de albedo macerado
150 g de albedo de limón macerado
5,5 cl de nata líquida con el 35 % de materia grasa
2,5 cl de zumo de limón
3 cl de jarabe
15 g de mantequilla

Para los falsos fideos de golden-enoki
2 cabezas de golden enoki (setas chinas)

Para la salsa crema de golden-enoki
10 cl de jugo de golden enoki
3,5 cl de aceite virgen de avellana tostada
0,2 g de Xantana
Sal

Además
Hojas de hierbaluisa

Preparación

01. Cortar la boca de las espardeñas con unas tijeras y extenderlas en una placa procurando que queden rectas. Congelar.

02. Ir sacando las espardeñas del congelador y practicar longitudinalmente una incisión sobre la piel. Guardar en la nevera.

Albedo de limón macerado

01. Pelar los limones reservando la pulpa. Sumergir la parte blanca de la piel en agua fría y levantar a fuego suave el hervor. Escurrir, lavar en agua fría y repetir esta operación 3 veces, hasta que casi no amargue.

02. Cocer la piel blanca de limón blanqueada durante 25 minutos en el agua con el azúcar. Escurrir y macerar 24 horas con el jarabe y el zumo de limón.

Puré de albedo macerado

01. Triturar en la Thermomix a 80°C el albedo de limón macerado, el jarabe y el zumo de limón. Añadir la mantequilla y la nata en caliente.

02. Colar y reservar al calor.

Falsos fideos de golden-enoki

01. Cortar el pie terroso del golden enoki y desecharlo. Recortar las cabezas hasta conseguir un bloque de tallos regulares de 1,8 cm de longitud. Reservar los recortes para el caldo.

02. Desmenuzar los tallos para que queden sueltos, como falsos fideos.

03. Cocer los recortes de golden enoki a fuego medio durante 10 minutos y reposar 10 minutos más. Colar y reservar.

Salsa crema de jugo de golden enoki
01. Disolver la Xantana en el jugo de golden enoki y triturar con la túrmix hasta ligar. Emulsionar con el aceite de avellana y sazonar.
02. Cocinar los falsos fideos con la salsa-crema hasta que la textura del conjunto sea la de una fideuá

Presentación

01. Pasar las espardeñas por la plancha y acompañar con dos cucharadas de fideuá y una de puré de albedo

02. Terminar con un cordón de aceite de avellana y hojas de hierbaluisa.

domingo, 24 de febrero de 2008

La sal

LA SAL

Estaba rebuscando el tema para Frutos del Mar, y no se me ocurría ninguno. Quiero decir, sin abandonar los libros, sin salir a la calle. Últimamente se menciona mucho en la prensa local, el problema y la temática de la medusas, y su proliferación en el Mar Menor. En cierta ocasión se comentó que en China se secaban y se comían. De momento el tema no me anima. Traté pues de hacer un planteamiento deductivo y me situé –mentalmente- frente al mar. Y entonces se me encendió la bombilla:
-¡Claro, la sal!

Y en ello estamos. Acabo de hacer una pequeña selección de los títulos referentes, y, a grosso modo, he localizado los siguientes:



  • Le sel. París, 1882
    Usos de la sal. Barcelona, 1942
    La sal española y su legislación 1951 - 1945. Madrid, 1946
    La montaña de sal. Madrid, 1947
    Elogio de la sal. Barcelona, 1948
    La sal en el mundo. Madrid, 1949
    Sal y alimentación. Barcelona, 1981

    De Usos de la Sal, entresacamos información:

Puede proceder de tres diferentes orígenes: del agua de mar (sal marina) de mina o cantera, y de manantial o lago (sal gema).

La sal marina es la más pura y económica. La más pura, porque requiere una serie de
trasiegos que permiten la deposición de impurezas.

¿Por qué la sal preserva y conserva? La sal es higroscópica, retiene el agua y absorbe la humedad. El salador de pescado ha podido observar que, cuando ha empezado a
salar, se disuelve una parte de la sal al ponerse en contacto con el agua que el cuerpo del pescado tenía en su exterior. Inmediatamente se forma una solución saturada, una salmuera, que al filtrarse a través de los tejidos internos acaba por absorber el agua interior, impregnando de sal todo el cuerpo e imposibilitando (hablamos siempre de buena sal marina) la alteración del pescado.

El famoso caviar no es nada más que los huevos salados de un pez. Y al hablar del caviar, que gracias a la sal tanto provecho ha dado al comercio exterior de los rusos, no podemos dejar de señalar que tal vez tenemos en España el perfecto sustituto del caviar ruso, que nuestros saladores no han buscado aún. Existe, por ejemplo, en el Mar Menor, un pez denominado “mujol”, cuyos huevos son muy apreciados para comer frescos. ¿Se ha probado a conservarlos, a salarlos bien, con sal sola o con aceite salado?

Ilustración de Ramón Martí

De Sal y alimentación, de P. Puig, copiamos de la página 22 los siguientes párrafos:
La adición de Sal a la comida, prototipo de ambigüedad.

Los gastrónomos y técnicos en el arte de cocinar rehuyen sistemáticamente toda precisión sobre la cantidad exacta que conviene adicionar a tal o cual guiso.

En diversos tratados y recetarios de cocina hemos encontrado reiteradamente las ambiguas y difusas frases siguientes: Echar sal; salar; sazonar; salpimentar; meter la carne al horno y “untarla” con sal y pimienta mezclados; adicionar una pizca de sal; sazonar al gusto, rectificar el razonamiento; hervir con agua salada. En adobo de sal, pimienta y laurel, un poquito de sal; se especia con sal y bastante pimentón; se paladea de sal.

Paul Bocuse (1976) en bastantes de sus recetas, junto al peso de cada uno de sus componentes en gramos, también de la cantidad en peso de la sal que adiciona junto a la indicación del número de personas a que va destinado el guiso. Con lo que se conoce la sal que va a corresponder a cada comensal y que va de un mínimo de 1 gramo a unos dos o más.

Ya se puede apreciar que hay indicios de que entramos en una era más racional del arte gastronómico que podría por fin, pasar a la invocada ciencia gastronómica. De momento, ya se ha iniciado la desaparición del “tabú” que significaba referirse a la cantidad de sal.


De La sal en el mundo, copiamos fotos:

Vista aérea de las salinas de
Cabo de Palos en el Mar Menor
(Tomada en el año 1933

Salinas de Torrevieja y de la Mata
Extracción y carga manual
(Sistemas antiguos, hoy en desuso)

Salinas de Torrevieja y de la Mata
Extracción y carga manual
(Sistemas antiguos, hoy en desuso)


Sin embargo, hoy en día, a la primera búsqueda en Google, enseguida nos aparecen un sinfín de links. Nos quedamos con uno de los primeros y descubrimos una tienda on line:

En donde vemos que ofrecen una veintena de diferentes tipos de sal, que en algunos casos alcanzan los 32 Euros el frasquito.

Seleccionamos el último de la lista:


Foto de la tienda on line, Sal y Pimienta
SAL de IBIZA

jueves, 7 de febrero de 2008

Romesco



Portada de
El Romesco
El gran guiso marinero tarraconense
Antonio Alasá Domingo
Xilografías de Antonio Gelabert
Tarragona, 1951


Romesco
Hace unos días me preguntó un compañero de trabajo:
-Oye, el romesco ¿qué es?

Generalmente se entiende por romesco una salsa. La salsa romesco, como la que aparece en la foto que vemos junto a la receta, que, para mi gusto tiene el aspecto exacto. En una ocasión comenté con un profesional de la imagen, que en algunas veces –pocas- los alimentos que vemos en fotos, nos indican perfectamente la calidad del preparado.

Pero el romesco, también es un guiso de pescado.


Portada de
El libro de los romescos
Xilografías de Antonio Gelabert
Barcelona, 1963

Mi padre, que era cocinero, publicaba todas las semanas un artículo en el Diario de Barcelona. Tengo en la mano uno del 7 de junio de 1970, que se titula El Romesco, y que vamos a transcribir íntegramente:


EL ROMESCO

Corría el año 1916, y, poco más o menos, tendría yo siete años, cuando acompañado de mi madre y junto a mis hermanos, visitábamos el antiguo puerto del Serrallo de Tarragona. Las casas quedaban cara al mar, parecía que el agua lamía sus puertas; un cortísimo espacio quedaba entre sus paredes y el agua, que por su poca profundidad visible un suelo em­baldosado de anchas y llanas losas en declive hacia dentro.

En la imaginación de un niño, que veía por primera vez el mar tan de cerca, fue la que mas se grabó en mi imaginación. Des­de Vilabella, el pueblo en donde yo nací, por la parte sudeste finaliza el horizonte con el azul del Mediterráneo, y en aquellos tiempos era frecuente ver el mar salpicado de unas manchitas co­mo pañuelos blancos que brilla­ban a la luz del sol, pues eran las barcas de pesca que, según día y tiempo, se veían con ma­yor o menor cantidad.

En aquel pequeño puerto estaban dichas barcas agrupadas y en contraste de colores, con sus grandes y largas velas arrolladas, que en compañía de algunos pequeños barcos pesqueros llenaban casi el puerto. Cajas y canastas, gentes que arreglaban redes y abundan­te material de pesca ... ; todo ello atraía mi atención, pero no por ello deje de fijarme en un hom­bre, descalzo, en mangas de ca­misa, con las perneras del pan­talón algo arremangadas, con un cuchillo en una mano y una cu­chara de madera en la otra. Es­taba situado delante de una gran cacerola de barro, colocada so­bre unos tres pies, con fuego de­bajo, confeccionando un guiso que despedía un cierto olorcillo.

Yo no sabia nada de lo que mi destino me reservaba, pero de haberlo sabido seguro que hubie­ra puesto gran atención viendo a un autentico marinero preparando el clásico romesco del Serra­llo de Tarragona, y, por tanto, habría sido aquella mi primera lección de cocina. Precisamente, esta historia se me revivió cuan­do, en el transcurso de mi apren­dizaje de cocina, oía los cocine­ros que hablan del romesco al es­tilo marinero.

El libro de los romescos
Xilografías de Antonio Gelabert
Barcelona, 1963

Entonces, tan pronto como me fue posible, me fui a Tarragona para poder re­cordar con más detalles. Pero la sorpresa fue que me encontré con el escenario total­mente cambiado; el puerto viejo, ya no existía y mis impresiones de niño se desvanecieron, por mas vueltas y revueltas que yo daba en el lugar y al asunto.

Pero si; podré explicar la fórmula que tantas veces he con­feccionado para los amantes de ese sabroso guiso, como tam­bién me ha servido de tema en las escuelas donde he actuado como profesor de cocina.


Sebastián Damunt, dando clase.

Romesco al estilo del serrallo de Tarragona
-guiso marinero-

Se pone una cacerola al fuego con un cuarto de litro de aceite fino; al empezar a calentarse el aceite se añaden unos granos de ajo (cuatro cinco) y se dejan dorar poco a poco, junto con una rebanada de pan bien delgadita, que también se deja dorar, procurando que quede bien seca. Se fríen, pero muy a la ligera, un par de pimientos secos de los especiales para este guiso (de Tarragona), procurando que no se ennegrezcan. A falta de dichos pimientos se pueden emplear ñoras.

Después se machaca todo al mortero; primero los pimientos, a los que se añade un trozo de guindilla (según el grado de picante que se le quiera dar); luego, el pan frito, como una docena de almendras tostadas y, por último, los ajos que tenemos fritos.

Todo bien machacado, sin regatearse un golpe, hasta que se convierta en una pasta bien fina; luego se recoge esta pasta y se pone a la cacerola, ésta, de nuevo al fuego, ya con el aceite caliente; se remueve un momento, echando seguidamente un vaso de vino blanco seco y luego un poco de caldo de pescado, o bien agua, y se deja hervir un poco.

Se tiene como un kilo de pescado, entre lobina, rape, calamares, merluza, etc. todo cortado a trozos bastante grandes, con el fin de que se mantengan enteros. Se coloca el pescado dentro de la cacerola; se tapa y se deja cocer durante un cuarto de hora. Se pone al punto de sal y puede servirse.

Nota.- También puede emplearse, si así se prefiere, más variedad de pescados, tales como mero, corvina, salmonetes langosta, langostinos, cigalas, gambas, etc.

Quedaría incompleta esta crónica si no explicase la salsa de romesco tan adecuada para acompañar pescados emparrillados o hervidos, como también puede aliñarse con ella la ensalada de “ensiam amb romesco”, que se asocia muy bien para acompañar un asado de carne o volatería.



Foto de Flick: Chez Pim


SALSA DE ROMESCO
Cantidades:

2 cabezas de ajo
6 tomates maduros (de pulpa harinosa)
1 pimiento romesquero (en su defecto dos ñoras)
12 almendras
1 guindilla

Se asan los tomates pelándose a continuación. Se guardan los ajos en un platito y se exprimen los tomates para que suelten las semillas. Se fríe muy ligeramente el pimiento, o ñora.

Se macha, primeramente, en el mortero, la guindilla, dosificándola según el grado de picante que ha de tener la salsa. Después del pimiento o ñora, procurando que quede completamente machacado; seguidamente se machacan las almendras, los ajos y, por último, los tomates.
Puede añadirse al machacado una rebanadita de pan frito; si se desea que la salsa quede más espesa y de unión más compacta, se deslía la pasta con aceite fino y vinagre muy flojo, o, si es fuerte, rebajado con agua; se pone al punto de sal y de picante, debiendo quedar la salsa de un color sonrosado fuerte, o más bien encarnado.
Si del natural no se consigue, puede lograrse con una cucharadita de pimentón dulce o picante, según convenga, pero siempre de primera calidad.