domingo, 19 de mayo de 2013

La cuina marinera de la Costa Brava


Jaume Fàbrega –leemos en la solapa de la cubierta- historiador, escritor, periodista, consultor gastronómico y un larguísimo etcétera. Ha publicado más de 50 libros, con 4 enciclopedias de gran formato y muy densas, consideradas obras de referencia. Además de colaborar con diferentes medios, tiene 3 blogs funcionando:
Catalán Cooking

Resulta que no tenía yo –desastre de aficionado- referencia de Jaume Fàbrega. Menos mal que Fina, Cuina Cinc, pendiente siempre del tema de los libros, me ha puesto al día.

Vamos a iniciarnos con uno de sus últimos trabajos:


La cuina marinera
de la Costa Brava

En el dorso de la cubierta leemos:

“Algunos de los platos de los pescadores se han convertido en los más emblemáticos de la cocina catalana: del suquet, pasando por los arroces, hasta los platos de mar y montaña.”

Seleccionamos pues, de entre las más de 90 recetas que aparecen en el libro, tres que nos parecen interesantes para los amigos de Frutos del Mar.

Además, lo primero que aparece en el libro, es el dicho:

Qui vulgui peix que es mulli el cul

(Página 76)
Suquet de peix

Este sería el plato elemental de barca, un plato único, propio de los marineros que, antiguamente, se comía sobre grandes rebanadas de pan, si no se disponía de platos.

Hay dos versiones básicas: el suquet todo en crudo (sin sofrito, normalmente terminado con un alioli) y el suquet con sofrito. De todas maneras, no es un sofrito tal como se suele hacer en los restaurantes, sino que, al estilo de los pescadores de la Costa Brava, no lleva cebolla y sí, en cualquier caso (a la manera de Llançà, Cadaqués, etc.), pimiento, ingrediente que más hacia el sur de la costa no se acostumbra a poner.

Ingredientes

1 kg de pescado de roca (rubio, cabracho, rata, congrio, rape…)

½ kg de patatas  (viejas y de buena calidad; van bien las kennebec)

3 ajos
2 tomates gordos
1 pimiento verde
Aceite, sal
Agua o caldo de pescado

Elaboración

En una cazuela de hierro, poner un chorrito de aceite. Seguidamente, añadís los ajos, pelados y picados o cortados en láminas, los tostáis ligeramente y, a continuación, añadís el pimiento, limpio y troceado, y el tomate, pelado, sin pepitas (si queremos) y rallado.
Salarlo y darle unas vueltas, que se confite (unos 10 minutos). Añadís las patatas, troceadas, y también les dais unas vueltas, para que se sofrían un poco (hay quien prescinde de esta operación). Añadir el agua y ahora todo a fuego fuerte, que salpique.
Según el punto de cocción, vais añadiendo el pescado, limpio y troceado. En total, desde que se han puesto las patatas, ha de cocer 20 minutos. Probarlo de sal y servir enseguida.
Notas

Opcionalmente, podéis añadir, para darle sabor, cangrejos, peludos, cigalas, galeras, gambas, sepia, etc.
Para el buen resultado del plato, es importante medir la cantidad de agua, que solo debe cubrir el pescado.
El suquet se puede hacer con una sola clase de pescado (como rape, cabracho, etc.) o una mezcla.
Si se usa rape, hay que tener en cuenta que suelta agua (hace agua). El rubio, por el contrario, espesa la salsa. El suquet de serranos, muy apreciado en Llansà, se suele hacer sin patatas, aunque este ingrediente suele ser fundamental.
Los pescadores dicen que un buen suquet “quiere fuego”, es decir, hay que guisarlo a fuego fuerte.
Hay quien usa los ajos enteros –una cabeza para cada 4 personas-, y el pimiento lo rompe con los dedos. El tomate mejor que sea “del huerto” (local).
Si se quiere un suquet mejor, en lugar de agua se usa fumet, hecho con la cabeza de rape, araña, serranos, etc.
Igualmente se puede añadir una picada hecha con un trozo de hígado
de rape o gallo de San Pedro, frito con una rebanadita de pan y unos ajos.
En este suquet con sofrito no se acostumbra a poner alioli. En todo caso, se puede servir a parte, con el fin de que cada cual tome a voluntad.
En algunos casos se añade una picada, unos 10 minutos antes de apartar el suquet del fuego. Se puede incluir el hígado del rape.
Hay monográficos, tanto de pescado blanco, como de pescado de roca o de peces cartilaginosos: dorada, dentón, lisa, rodaballo, San Pedro, merluza; de sardinas, anchoas, bisos ?, atún, bonito; de clavellada ?, gato,… También hay suquet de bogavante, langosta, etc.
Para designar el plato en ocasiones no se usa el nombre genérico de suquet, sino el del pescado y marisco según ingrediente –atún con patatas, clavellada con alioli, etc.-, o también como “all cremat”, “bullinada”, o “cimitomba”.


(Página 44)
Arròs amb sardinas

En la cocina marinera son frecuentes los arroces –o fideos- hechos también con pescado azul, como son las sardinas o los boquerones.
En Palafrugell, por ejemplo, hacen unos fideos con sardinas, pero más al norte, el arroz lo hacen con boquerones. Volviendo al sur, en Garraf, están los fideos con sardinas, y en Tarragona  encontramos unos fideos con boquerones, pero también reencontramos un arroz con boquerones o sardinas. En las islas, ya sean las Balears o las Pitiusas, están las mismas combinaciones que redescubrimos en el País Valenciano.
También existe la variedad hecha con “rossejat” (de arroz o de fideos) usando un caldo de pescado azul –el caldo del delta del Ebro.
Los fideos con pescado azul aparecen también en las costas de Almería, como probable aportación de los pescadores valencianos. En la cocina marinera de Nápoles y Sicilia hay recetas similares, pero con pasta.

Ingredientes

400 g de arroz (o 4 tazas)
20 sardinas
1 cebolla mediana
2 o 3 tomates medianos
3 ajos
Aceite
Agua (4 tazas por taza de arroz)
Perejil
Sal

Elaboración

Destripar, desescamar y descabezar las sardinas. Guardarlas. Rallar la cebolla y hacerla sofreír en una cazuela de barro con un chorrito de aceite. Cuando esté algo dorada le añadís los ajos picados.
Cuando todo esté sofrito, añadir un poquito de agua. Pelar los tomates, picarlos bien y a la cazuela. Añadir también el perejil picado. Cuando el sofrito esté confitado, añadir el arroz, mezclarlo bien y bañarlo con un poco más de 1 l de caldo de pescado hirviendo. Añadir el azafrán, probarlo de sal y dejarlo cocer unos 20 minutos (o el tiempo que indique el paquete).
Unos 4 o 5 minutos antes de servir el arroz, extender las sardinas en la cazuela, tapándola. Ha de quedar un arroz caldoso, al estilo del arroz a la cazuela.

Notas

El sofrito, al estilo de los pescadores, se puede hacer prescindiendo de la cebolla. En su lugar, se puede poner pimiento verde o rojo, lo cual es muy corriente en LLançà y en el norte de la Costa Brava.
El mismo arroz se puede hacer con boquerones, etc.
Hay quien le añade un puñado de guisantes.
Hay también alguna versión con arroz blanco, sin sofrito.
(Página 102)
Conill amb cabra i cargols

La cabra de mar o cangrejo es un marisco exquisito, que combina muy bien con el conejo y los caracoles. En Cadaqué, en la época en que vivía Dalí, la cabra era corriente; ahora hay que utilizarla de otras procedencias, como Galicia o Francia. Es el marisco conocido en español como centollo, centola en gallego. Los cabrots y las cabras también se colocaban en el arroz.
Ingredientes

1 kg de conejo
1 kg de centollo  (o 1,5 kg)
½ kg de caracoles
2 cebollas medianas
4 tomates maduros
Aceite (unos 2 dl)
1 copa de vino blanco
Avellanas, almendras, piñones (unos 40 g)
Harina
4 dientes de ajo
4 briznas de azafrán
2 rebanadas de pan (pequeñas)
Manojo de hierbas: laurel, perejil
Sal, pimienta

Elaboración

Limpiar bien los caracoles con diferentes aguas. Ponerlos al fuego en una olla, cubiertos de agua, con el fin de que se calienten poco a poco y vayan asomando de la cáscara. Hay que hacer hervir el agua, escurrirlos y guardarlos.

Limpiar también los centollos, trocearlos recogiendo el jugo. Colocar aceite en otra cazuela y freír el pan. Retirarlo y añadir el conejo cortado en trozos y sazonado con sal y pimienta. Cuando esté dorado añadir la cebolla cortada muy fina, cuando esté sofrita añadir el ramito de hierbas y los tomates, pelados y bien picados a cuchillo, o incluso rallados.

Añadir los trozos de centollo, los caracoles y la harina y mezclarlo bien. Colocar un poco de agua y dejar que vayan cociendo.

Tostar un poco el azafrán y picarlo en el mortero con los ajos, las almendras, las avellanas y el pan frito. Diluya la picada con el vino rancio y añádala a la cazuela 5 minutos antes de retirarla del fuego.

Afinar a punto de sal y pimienta, retirar las hiervas y servirlo.


Notas

Este plato se acostumbra a hacer también sin el conejo, con el resto de los ingredientes, exactamente igual.

También se hace con conejo, caracoles, sepia, pulpo, gambas, cigalas, pulpitos, etc.

Podéis usar vino rancio, aguardiente seco, o brandy.

Hierbas –sin abusar-: laurel, canela en rama, tomillo.

Ferran Adrià se inspiró en la receta de su conejo con bogavante.

jueves, 9 de mayo de 2013

La cuina del Delta de L'Ebre


Mi amiga Fina Comas, experta gastrónoma y autora de Cuina Cinc, blog extraordinario, amante de los libros, suele asesorarme con las publicaciones que sabe que de entrada me pueden interesar.

Le debemos pues que hoy podamos repasar estas maravillosas recetas de la Associació Local de la Dona de la Cava, para que los amigos de Frutos del Mar, tengan una fuente más de inspiración.


Associació Local de la Dona de la Cava




Anguila en suc
Silvana Roig Fabra
Años atrás la anguila era un alimento tan abundante que era habitual comerlo de muchas maneras. Se cocinaba con arroz, con patata, asada con xapadillo

Ingredientes

1 kg de anguilas
1 cebolla grande
5 granos de ajo
12 cangrejos
Aceite de oliva
Pimiento rojo
Colorante
Guindilla
1 vaso de agua

Preparación
Pondremos el aceite en una cazuela y cuando esté caliente sofreiremos la cebolla picadita junto con la guindilla.

Una vez tengamos la cebolla dorada, incorporaremos la anguila (para hacer con salsa es mejor la anguila borda que la de pantena)1 y la sofreiremos.

Cuando la anguila se haya blanqueado, añadiremos el agua, el colorante, el pimentón rojo y los ajos chafados. Cinco minutos antes de apagar el fuego, añadiremos la sal.

El tiempo de cocción son unos 15 minutos a fuego suave.

1 Según el Diccionario del Instituto de Estudios Catalanes, pantena es un arte de pesca fijo de paranza, propio de estanques y lagunas, cerrado con tela metálica, dentro del cual los pescadores hacen entrar el pez que después sacan con salabres e introducen en viveros.

En el Delta del Ebro, la pantena es el arte de pesca fijo de paranza y también identifica una zona concreta de la Encañizada donde se instala este arte.                                                                                                                                                                                                                                             





Xapadillos de tenca en ceba i tomata

Pepita Bertomeu Bertomeu
Antes de los años cuarenta, todos tenía un huerto en casa donde se cultivaban las plantas. Como no había trabajo los hombres se dedicaban a la pesca y la caza. Los que pescaban solían coger tenquetes, entre otros peces, y las mujeres los limpiaban, los secaban y los cocinaban.


Ingredientes

2 xapadillos
1 cebolla
6 tomates
1 pimiento
Aceite de oliva
Sal


Preparación

En primer lugar, trinchamos los xapadillos y los sofreímos en aceite. Una vez hechos, los retiramos de la sartén.

En el mismo aceite sofreímos, la cebolla, el pimiento cortado a tiras y un poco de sal. Cuando estén cocidos, añadimos el tomate triturado y, antes de que termine de cocer, le incorporamos los xapadillos. En 5 minutos lo tendremos listo.






Xapadillos de tenca rostit
amb tomata de penjar

Argentina Franch Durà
El xapadillo es un pescado típico del Delta y muy abundante. Tanto es así que lo pescaban para asegurarse comida durante tiempo. Lo conservaban xapandolo, es decir, abriéndolo a lo largo y dejando la espina en un lado –de ahí viene el nombre de xapadillo- y, finalmente secándolo al aire libre.


Ingredientes

Un xapadillo de tenca de unos 400 gramos
3 ajos tiernos
2 tomate
Aceite
Vinagre
Un poquito de sal

Preparación

Primero, en una cazuela freiremos con un poco de aceite el xapadillo y el tomate.

Mientras, pelaremos los ajos tiernos y los picaremos. A continuación, los añadiremos al xapadillo.

Finalmente, verteremos por encima el vinagre y lo regaremos con aceite.

lunes, 8 de abril de 2013

Artes de la pesca



Me encantaría poder emular al Comandante Cousteau repasando los frutos del mar, pero… ¡me falta el barco!

Bromas aparte, intentando buscar tema he visto los tubos de las láminas y me he dicho, ¡ya está!, saco el de la gambas y repasamos los detalles de estos bichitos que tienen tantos entusiastas. Cuando he empezado el repaso, me ha dado la sensación de “déjà vu”   y enseguida he localizado la entrada de PARAPENAEOPSIS ATLÁNTIC.


Para no repetirme he buscado otro tema y se me ha ocurrido dar un repaso al DICCIONARIO HISTÓRICO DE LAS ARTES DE LA PESCA NACIONAL. Estupendo libro, en cuatro tomos, que en su día, y gracias al comentario de un amigo de Frutos del Mar localicé y pude hacerme con él.


Repasaremos pues el Tomo Primero de este diccionario que detalla desde ALBÉNTOLA hasta BUTRÓN y que contiene gran cantidad de láminas (seleccionamos cinco) además de una INTRODUCCIÓN de la que señalaremos algunos párrafos.

Frontis


INTRODUCCIÓN
La Pesca, pues, es un arte que en sus operaciones necesita un sin número de reglas calificadas por la experiencia de los siglos.

Se distingue primero por los parajes: segundo por las estaciones; y tercero por los instrumentos o inventos de todas clases para aprisionar cuantas especies de peces habitan las aguas.

Respecto a los parajes se verifica en los mares, ríos, lagunas, &c. En los primeros por su anchuroso espacio, en las playas u orillas, en las grandes profundidades, y en los golfos. En los segundos se ejerce en sus tabladas, remansos, pozos y embocaduras.

Por lo respectivo a las estaciones llamaremos tales aquellos tiempos del año en que según los mares y climas los peces transmigran por instinto, buscando el temple de ciertos países, costas o aguas para desovar, para nutrirse, o para huir de otros peces que intentan devorarlos. Y así mismo los que apenas entrada la Primavera empiezan a calentarse las aguas, salen de las grandes profundidades,  y se acercan a las Costas a los mismos fines.

Por lo que concierne a los instrumentos, que son los artes de pescar se reducen en lo general a los Anzuelos, Redes, Nasas, Fisgas, Arpones, etc. procediendo de estos esenciales inventos un sin número de combinaciones, en cuyas diversidades consiste la felicidad de los pueblos marítimos, por las innumerables cantidades de peces de todas especies que logran mediante semejantes raras y múltiples invenciones.

Ejecutan la Pesca los hombres que regularmente desde su niñez se han familiarizado con el temible embate de las ondas en embarcaciones de diferentes tamaños, construidas, aparejadas y tripuladas a propósito: sus operaciones unidas a la cosecha del innumerable marisco que producen las Costas ocupa a millares de familias pescadoras.

Hablo con el Público, y con el Pescador en primer lugar: con aquel hombre robusto que se cría a la intemperie, regularmente de color tostado por los ardientes rayos del sol, los hielos, el sereno y los aires en medio de las aguas a que le constituye forzosamente el desempeño de las faenas de su ejercicio; cuyas manos endurece la continua fatiga del remo y demás operaciones de la profesión. Aquel activo y laborioso ciudadano que en medio del cansancio, mojado y hambriento se ufana cuando se ve casi cubierto de escamas, que evidencian en triunfo de su aplicación e industria. Con aquel honroso Artesano en las ingeniosas invenciones que por sí mismo se fabrica para ejercitar su propio arte.

ALMADRABA
Arte de pesca de los más antiguos: y aunque no debo detenerme, ni es mi intento abultar este Diccionario investigando el origen y etimología del nombre de cada uno de los Artes, cargándole con semejante motivo de cierta clase de erudición que alucine a muchos lectores; sin embargo no omitiré decir en apoyo de la antigüedad de las Almadrabas, parece verosímil fuesen los Fenicios quienes empezasen a usar una especie de pesquera semejante cuando residían en nuestras costas del Medio día.


ANDANA DE NASA
El compuesto de las Andanas está constituido al número de 65 Nasas con sus respectiva boyas de corcho, sogas de esparto, y piedras gruesas, o en su defecto sacos de red vieja, capazos o espuertas llenas de piedra menuda para calarlas, a que se da el nombre de Pana: que no obstante de ser su significado el de una Boya, en este arte denota el compuesto o armamento completo de cada Nasa en el hecho de estar en pesquería, cuya disposición demuestra la Lám. X. por las Panas A.A.A. que presentan la fig. 1.2.y3.: y siendo el coste de la Pana poco más o menos el de una libra moneda corriente de Valencia equivalente con corta diferencia a un peso sencillo, asciende a 65 el total de cada Andana.


ANDANA DE RED
Al pie de la misma Boya Y. hay una gaza J. en donde se ata o asegura la cuerda f.f.f. y en el remate o extremo contrario se ata una rama de sauce K. o de otro árbol semejante de 2½ a 3 varas de largo (a).
(a) El objeto de este ramo se dirige a que si algún tiburón se clava, como es un pez enorme, y hace hundir o sumergir la boya, quede fuera del agua alguna parte del ramo, y sirva de señal a los pescadores para descubrirla.


BARQUIA

El determinado conocimiento de las cosas por sus nombres exige distinguirlas específicamente. Esta palabra Barquia, variación de Barquilla, significa un barco de pescar, que también suele llamarse Batel: solo consta de 4 bancos, con 4 hombres, y sirve para dentro de las Rías o Puertos, de los cuales únicamente salen, por evitar riesgos a que los expone su limitado porte, cuando la bonancible estación del verano ofrece tiempo seguro.
La mejor pesca de la Barquia es en abril, mayo, junio, julio y septiembre. Dentro de las Rías se usa todo el año, y coge de todo género de peces, como lenguados, lisas, doradas, salmonetes, anguilas, pañosos, julias, congrios pequeños, y todas las crías de estos.

BOU

Arte de pescar con dos embarcaciones a la vela, que en los mares de Cataluña y Valencia se conoce con semejante denominación, y en nuestro castellano equivale a Buey. También el de Parella, que es lo mismo que Pareja, aludiendo a un par de bueyes uncidos al arado. Pero según parece su primitivo nombre más común es el de Bou.