El mes pasado recibí APICIUS, el cuaderno de la alta gastronomía, el nº 11.
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Todo el cuaderno es una maravilla. Extraordinarias fotografías de platos experimentales, de laboratorio. Aunque en realidad son recetas que se elaboran en establecimientos públicos y accesibles para los que sientan la curiosidad, el interés y el deseo de probarlos.
En el blog Libroscocina, presenté a finales de 2006,
La cocina macrobiótica, y, hace justo unos días, recibí un comentario de Francisco, donde nos dice lo siguiente:
Hola a todos, me alegro de ver un foro serio sobre algo clave en la vida, la alimentación. Tengo que deciros un secreto a voces, acaba de inaugurar en Altea el mayor centro del mundo dedicado a la salud y belleza, con una alimentación exclusivamente macrobiótica y dirigido por el mismísimo Michio Kushi! He sido uno de los primeros clientes, he estado 7 días, estoy lleno de energía, no se como nadie me había hablado de la macrobiótica antes, ahora tengo 59 años y siento como si me hubiesen ocultado un gran secreto toda la vida,...
Pues bien, he visitado la página que señala, y claro, es casi como las recetas de APICIUS. Un sitio que existe, esta disponible, pero –en la mayoría de los casos- inalcanzable.
También es verdad que, lo importante, es conocer estas maravillas, informarnos bien y estar atentos a su evolución. Esto nos permitirá, además de abrir nuestras mentes, tener metas y objetivos hacia donde dirigir nuestra nave, en el caso de recibir un viento favorable.
No puedo resistirme al deseo de dejar constancia en
Frutos del mar de lo titulado como:
El sonido del mar (2007)
… un flequillo moreno e irregular, como el ribete de cochas y algas que dejan las mareas fuertes en la playa, adornándola con una especie de crepé bordado cuando se retira el mar.
Marcel Proust, Por el camino de Swan (1912)
En el capítulo de la revista, titulado “guiños a lo sensorial”, se comentan los trabajos de
Heston Blumenthal, que está en el podio de los mejores del mundo.
Resumiendo, podríamos decir –según leemos en
Apicius- que a lo largo de años de investigaciones y pruebas, llegaron a la conclusión de que escuchar determinado sonido
(escuchar audio en www.youtube.com/apicius2008 ) al tiempo que se degusta un producto, mejora y aumenta el placer sensorial a la hora de la cata.
Una vez afianzado este paso, intentaron y consiguieron incluir también el sentido del olfato reproduciendo un aroma marino ambiental.
…
Funcionó maravillosamente, confiriéndole una dimensión extra al sabor y la apreciación de la comida. Los comensales acabaron hablando apasionadamente de los lugares adonde les había transportado la comida: Cerdeña, Maine, Mykopnos, Florida, Hawai, Costa Rica, Belice, Phuket… Gracias a la aportación del sonido y del olor, la comida conectaba literalmente con un mundo mucho más amplio.
…
Si queréis ver la receta –digo ver, porque no creo que llegáramos a mucho más-, solo tenéis que acceder a la página de APICIO, y pinchar encima.
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(Pinchar en la página)